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Tallos de trigo

Grain free
¿Bueno o malo?

Grain Free, libre de granos, ¿bueno o malo?

Las modas y las tendencias van y vienen en todos los aspectos de la vida y, en lo que respecta a la nutrición del perro y el gato, una de las últimas novedades es la de los alimentos sin cereales. ¿Qué quiere decir esto en términos prácticos y cuál es el fundamento? Maryanne Murphy y Ángela Rollins nos ofrecen una visión general sobre este concepto.

Les presentamos un extracto de su artículo (ref 12) con referencias e infografías adicionales.

Grain free

Figura 1. La palabra en inglés grain (grano) es un término general que engloba a un gran número de cereales, cereales menores o pseudocereales. © Shutterstock

Introducción

El término general “grano” (grain en inglés) hace referencia a las semillas secas de plantas con flores que al germinar tienen una hoja o dos hojas; a su vez se pueden clasificar como cereales, cereales menores, o pseudocereales (Figura 1). Algunos ejemplos de semillas y su clasificación se muestran en el Recuadro 1 . El gluten, que es una proteína compuesta por la mezcla de gluteninas y gliadinas, se encuentra únicamente en el trigo, la cebada, el centeno y el triticale; la avena no contiene gluten. El gluten también puede estar presente en algunas salsas procesadas, en medicamentos y en suplementos, así como en carnes procesadas (ref 1).

semillas y su clasificación

Se han expuesto muchas razones que explican esta tendencia a brindar alimentos libres de granos en la alimentación, como el deseo de querer ofrecer un alimento biológicamente más parecido a lo que comían sus ancestros, evitar las fluctuaciones innecesarias de la glucemia como consecuencia de alimentos altos en carbohidratos, mejorar la digestibilidad y la calidad del alimento, y evitar alergias alimentarias. Este artículo ofrece una revisión de lo que conocemos hasta ahora sobre el aporte de cereales en alimentos para perros y gatos en relación con los motivos mencionados.

Alimentos biológicos ancestrales

Un alimento biológico ancestral es aquel que consumiría una especie si viviese en la naturaleza. Generalmente, esto supone alimentar al perro como si fuera un lobo y al gato doméstico como si fuera un gato salvaje.

La ingesta típica de macronutrientes del lobo, en base a la energía metabolizable (EM), consiste en un 54% de proteínas, un 45% de grasas y un 1% de carbohidratos (ref 8), mientras que el perro doméstico prefiere el alimento comercial seco o enlatado que consiste en un 30% de proteínas, un 63% de grasas y un 7% de carbohidratos, en base a la EM (Recuadro 2) (ref 7). 

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Los partidarios de los alimentos sin cereales, además de utilizar un alimento con un perfil de macronutrientes preferido por la especie, justifican que el gato y el perro necesitan este tipo de alimentos debido a su naturaleza carnívora. El lobo se clasifica como carnívoro generalista por la capacidad de alimentarse de varios tipos de alimentos, aunque su dieta se basa en la ingesta de presas. Utiliza sus caninos e incisivos para derribar a su presa, cortar la piel y los músculos y agarrar a su presa, mientras que con las muelas carniceras (cuarto premolar del maxilar y primer molar de la mandíbula), gracias a sus dos bordes cortantes, pueden sujetar y cortar el alimento con un movimiento de autoafilado. La parte posterior del primer molar de la mandíbula y del maxilar sirven como superficie para aplastar y moler el alimento. El perro presenta una dentición muy parecida, y aunque algunos autores consideran que es un carnívoro, el Consejo Nacional de Investigación lo ha clasificado como omnívoro (ref 2). Para respaldar esta clasificación, los datos de la resecuenciación de todo el genoma indican que, durante la domesticación del perro, se seleccionaron tres genes claves para la digestión del almidón (AMY2B, MGAM y SGLT1) (ref 3). Después de la domesticación, la selección positiva continuó influyendo en el número de copias del gen AMY2B en las razas caninas en función del consumo habitual de almidón (ref 4)  (ref 5)

Carbohidratos, glucemia y digestibilidad del alimento

Otro motivo habitual por el cual el propietario prefiere un alimento sin cereales es el de querer limitar el consumo de carbohidratos y, con ello, evitar las fluctuaciones de la glucemia. Aunque los perros no tienen a-amilasa salival, que es la responsable de la fragmentación inicial de los carbohidratos en oligosacáridos, las enzimas digestivas y metabólicas relacionadas con la digestión de los carbohidratos son similares a las de otras especies omnívoras, como el ser humano. Sin embargo, la capacidad de digerir, absorber y metabolizar el almidón y el azúcar es muy diferente en el gato. Los detalles de estas adaptaciones metabólicas quedan fuera del alcance de este artículo, pero se han revisado recientemente (ref 6)

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Alergias alimentarias

Los propietarios pueden elegir para su perro o su gato un alimento sin cereales con el objetivo de evitar el desarrollo de una alergia alimentaria. La alergia alimentaria se puede definir como una reacción adversa del sistema inmune frente a las proteínas del alimento, o una intolerancia asociada a una respuesta de hipersensibilidad del sistema inmune, que se puede volver a reproducir al realizar la prueba de provocación (ref 9).

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Ingredientes RAA (reacciones adversas alimentarias): A diferencia de la alergia alimentaria, la intolerancia alimentaria implica una respuesta no inmunitaria frente al alimento y que se puede reproducir con la prueba de provocación (ref 9) El ejemplo típico es la intolerancia a la lactosa, en la que, debido a la deficiencia de la enzima lactasa, no se pueden digerir adecuadamente los alimentos que contienen lactosa, lo que da lugar a la aparición de signos gastrointestinales. Cabe señalar que en el perro y el gato es muy complicado diferenciar entre la alergia y la intolerancia alimentaria, por lo que puede ser preferible el término “reacción adversa al alimento” (RAA).

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Figura 4.  No hay nada intrísicamente alergénico en los cereales

Los alimentos sin cereales y la cardiomiopatía dilatada

Recientemente, se ha descrito el desarrollo de cardiomiopatía dilatada (CMD) en perros que consumían gran cantidad de ingredientes que generalmente se incluyen en los alimentos sin cereales (guisantes, patatas, lentejas, otras legumbres) (ref 10). Aunque existe una reconocida predisposición racial a la CMD, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. ha recibido varios informes de esta afección en razas poco habituales que recibían alimentos sin cereales. En la mitad de estos casos se observó una baja concentración sérica de taurina, y la deficiencia en taurina predispone a la CMD. El perro puede sintetizar la taurina y no suele ser esencial el aporte de este aminoácido en la alimentación, pero para algunos individuos o razas la taurina puede ser condicionalmente esencial. Es posible que dichos ingredientes interfieran con la biodisponibilidad de la taurina o con la de otros nutrientes que todavía no se han estudiado. De momento, es difícil llegar a la conclusión de que los alimentos sin cereales estén relacionados con el desarrollo de CMD, ya que el número de casos descritos representa una fracción muy pequeña de los perros que reciben alimentos sin cereales y es necesario realizar más investigaciones. 

Información complementaria proveniente de FDA de los Estados Unidos: 

Actualizado el 27 de junio de 2019

En julio de 2018, la FDA anunció (Aquí)  que había comenzado a investigar informes de miocardiopatía dilatada canina (DCM, por sus siglas en inglés) en perros que comían ciertos alimentos para mascotas, muchos etiquetados como "sin granos", que contenían una alta proporción de guisantes, lentejas, otras legumbres semillas (legumbres) y/o papas en varias formas (enteras, harina, proteínas, etc.) como ingredientes principales (enumerados dentro de los primeros 10 ingredientes en la lista de ingredientes, antes de las vitaminas y los minerales). Muchos de estos informes de casos incluían razas de perros que previamente no se sabía que tenían una predisposición genética a la enfermedad. El Centro de Medicina Veterinaria (CVM) de la FDA y la Red de Investigación y Respuesta de Laboratorios Veterinarios (Vet-LIRN), una colaboración de laboratorios de diagnóstico veterinarios y gubernamentales, continúan investigando esta posible asociación. Con base en los datos recopilados y analizados hasta el momento, la agencia cree que la posible asociación entre la dieta y la DCM en perros es un tema científico complejo que puede involucrar múltiples factores.

Entendemos la preocupación que tienen los dueños de mascotas acerca de estos informes: las enfermedades pueden ser graves, incluso fatales, y muchos casos informan que comen alimentos para mascotas etiquetados como "sin granos". La FDA está utilizando una variedad de herramientas de investigación basadas en la ciencia en su esfuerzo por obtener más información sobre el surgimiento de DCM y su vínculo potencial con ciertas dietas o ingredientes.

Luego de una actualización en febrero de 2019 que cubrió las actividades de investigación hasta el 30 de noviembre de 2018, este es el tercer informe público de la FDA sobre el estado de esta investigación.

Entonces, ¿los alimentos sin cereales son buenos o malos?

El perro y el gato pueden digerir y metabolizar los carbohidratos, es decir, pueden digerir los cereales (ref 3) (ref 5)Por regla general, la alimentación sin cereales no es inadecuada en ambas especies, aunque no hay datos que sugieran que sea la alimentación óptima.  Puede que los alimentos sin cereales no reflejen el perfil de macronutrientes que los gatos y perros domésticos suelen preferir. Es importante destacar que un alimento con un nivel total de carbohidratos bajo debe ser, por definición, más alto en proteínas y grasas, por lo que estos alimentos pueden no ser adecuados para animales con determinadas patologías, como la enfermedad renal crónica o enfermedades que requieran un menor aporte de grasa en el alimento.

El simple cambio a un alimento sin cereales no tiene por qué implicar una mejoría en los signos clínicos de la RAA (reacción adversa alimentaria), puesto que lo más probable es que los causantes de la RAA sean ingredientes de origen animal, y habitualmente los alimentos secos sin cereales incluyen dos de los ingredientes asociados con más frecuencia a la RAA en el gato. En el gato y el perro con RAA frente a un cereal específico no se ha descrito la reactividad cruzada al resto de los cereales.

Lo importante es confirmar que la mascota se encuentra bien con un alimento sin cereales bien formulado, sin olvidar el posible riesgo de CMD, tal y como se ha explicado antes.  Sin embargo, si se utiliza un alimento sin cereales con el objetivo de ofrecer un alimento ancestral más biológico, evitar variaciones de glucemia innecesarias, mejorar la digestibilidad del alimento en general y/o evitar las alergias alimentarias, es posible que la alimentación sin cereales no sea la responsable de cualquier beneficio observado.

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Conclusión e información suplementaria

 

Los perros están mejor preparados genéticamente (ref 3) (ref 5) desde el inicio de su interacción con los humanos a comer cereales como el trigo o el maíz, que ha comer guisantes, lentejas, otras legumbres semillas (legumbres) y/o papas.

Una fórmula puede decir que su primer ingrediente es cualquier tipo de carne, pero no debemos olvidar que la carne es 70% agua y aporta pocas proteínas finales al alimento resultando en un mayor aporte de legumbres en el alimento final.  (Ver figura 5)

Adicionalmente puede aprender más de su relación con las formas de proteína que se agregan a los alimentos leyendo las siguientes infografías: 

Figura 5.  Un kilo de pollo fresco aporta 250 g de nutrientes. Un kilo de harina de pollo aporta 940 gramos de nutrientes.

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Referencias

  1. Lebwohl B, Ludvigsson JF, Green PHR. Celiac disease and non-celiac gluten sensitivity. Br Med J 2015;351:h4347.

  2. National Research Council of the National Academies. Comparative digestive physiology of dogs and cats. In: Nutrient Requirements of Dogs and Cats [Rev. ed.]. Washington, DC: National Academies Press; 2006:5-21.

  3. Axelsson E, Ratnakumar A, Arendt M-L, et al. The genomic signature of dog domestication reveals adaptation to a starch-rich diet. Nature 2013;495:360-364.

  4. Reiter T, Jagoda E, Capellini TD. Dietary variation and evolution of gene copy number among dog breeds. PloS One 2016;11:e0148899.

  5. Amy2B copy number variation reveals starch diet adaptations in ancient European dogs, The Royal Society Publishing  November 2016 volumen 3 issue 11

  6. Verbrugghe A, Hesta M. Cats and carbohydrates: the carnivore fantasy? Vet Sci 2017;4.

  7. Hewson-Hughes AK, Hewson-Hughes VL, Colyer A, et al. Geometric analysis of macronutrient selection in breeds of the domestic dog, Canis lupus familiaris. Behav Ecol Off J Int Soc Behav Ecol 2013;24:293-304.

  8. Bosch G, Hagen-Plantinga EA, Hendriks WH. Dietary nutrient profiles of wild wolves: insights for optimal dog nutrition? Br J Nutr 2015;113 Suppl:S40-54.

  9. Ho MH-K, Wong WH-S, Chang C. Clinical spectrum of food allergies: a comprehensive review. Clin Rev Allergy Immunol 2014;46:225-240

  10. https://www.fda.gov/animalveterinary/newsevents/cvmupdates/ucm613305.htm

  11. FDA Investigation into Potential Link between Certain Diets and Canine Dilated Cardiomyopathy

  12. El artículo completo publicado  Maryanne Murphy y Angela Witzel Rollins. puede ser visitado aquí.

  13. Taratak N, Nagy T. The occurrence and the features of food allergy in Hungarian dogs (Poster Abstract). Vet Dermatol 2012;23:55.

  14. Ishida R, Masuda K, Kurata K, et al. Lymphocyte blastogenic responses to inciting food allergens in dogs with food hypersensitivity. J Vet Intern Med 2004;18:25-30.

  15. Carlotti DN, Remy I, Prost C. Food allergy in dogs and cats; a review and report of 43 cases. Vet Dermatol 1:55-62.

  16. Mueller RS, Olivry T, Prélaud P. Critically appraised topic on adverse food reactions of companion animals (2): Common food allergen sources in dogs and cats. BMC Vet Res 2016;12:9

  20. Maina E, Cox E. A double-blind, randomized, placebo-controlled trial of the efficacy, quality of life and safety of food allergen-specific sublingual immunotherapy in client owned dogs with adverse food reactions: a small pilot study. Vet Dermatol 2016;27:361-e91.

  21. Tarpataki N, Nagy T. The occurrence and the features of food allergy in Hungarian dogs (Poster Abstract). Vet Dermatol 2012;23:55.

  22. Ishida R, Masuda K, Kurata K, et al. Lymphocyte blastogenic responses to inciting food allergens in dogs with food hypersensitivity. J Vet Intern Med 2004;18:25-30.

  23. Carlotti DN, Remy I, Prost C. Food allergy in dogs and cats; a review and report of 43 cases. Vet Dermatol 1:55-62.

  24. Mueller RS, Olivry T, Prélaud P. Critically appraised topic on adverse food reactions of companion animals (2): Common food allergen sources in dogs and cats. BMC Vet Res 2016;12:9.

  25. Verlinden A, Hesta M, Millet S, et al. Food allergy in dogs and cats: a review. Crit Rev Food Sci Nutr 2006;46:259-273.

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